-¡¡¡Carnal... Carnalito, prepara a las muchachas...Fallo el rescate!!!-Dijo con la voz entrecortada y colgó.
De repente se dio cuenta que estaba solo, completamente solo. Nada se escuchaba alrededor, nada excepto el latir de su corazón. Latía con una fuerza y una rapidez como si quisiera salirse del pecho. ¿Qué había salido mal? ¿Qué puta madre había salido mal? mi nena ya debe estar... muerta. ¿Por qué no seguí las instrucciones? ¿Por qué maldita sea no seguí las instrucciones? ¿Por qué tuve que avisar a la policía? claramente me lo dijo Ximena, ¿ahora... que le voy a decir? "Tenias razón, no debí llamar a la policía...la nena está muerta." intentó tragar saliva, pero tenía un nudo en la garganta que se lo impidió... y se dejó caer hincado con las manos en el rostro.
Sucedió en cuestión de segundos. Estaba todo listo; el dinero solicitado en billetes pequeños en una bolsa de plástico negra; llegar al punto de reunión acordado, caminar al centro de la explanada y entregar el paquete a una persona de gorra roja que le tocaría la espalda. Solamente extendería la mano y el sujeto, sin dejar de caminar, tomaría la bolsa y se alejaría de ahí. Si el dinero estaba completo, 10 minutos más tarde, recibiría la llamada indicándole donde habían liberado a la niña. 4 policías se habían adelantado desde el momento en que se supo el lugar del pago del rescate, vestidos como civiles y confundiéndose entre la gente. Él llegó solo como lo habían solicitado los secuestradores. Había varias decenas de personas en la explanada. Gente caminando, padres jugando con sus hijos, gente sacando a pasear a sus perros, tomando un helado. Miraba fijamente las caras de las personas; sabia que los secuestradores ya estarían en la explanada y lo estarían observando. ¿Quién de todas las personas que están acá son cómplices? A medida que se acercaba al centro de la explanada, el latir de su corazón se intensifico, ahora le dolía. Cada latido le dolía, ya no aguantaba más. Se secó la frente, sudaba copiosamente.
De repente lo vió, caminaba directo hacia él. Caminaba tan tranquilo, el maldito hijo de puta caminaba tan tranquilo, con ese andar cholo medio bailadito de los chavos hoy en día. Vestía pantalón súper holgado, sudadera con capucha, la gorra roja, las manos en las bolsas frontales de la sudadera y la mirada fija en el suelo. En unos minutos más, toda esta pesadilla habrá terminado, solo unos minutos más. Tan seguro estaba que era él, que empezó a extender la mano olvidando que la seña era que le tocara la espalda... ya solo unos pasos mas... y a lo lejos un radio sonó.
Lo que sucedió después fue caos y confusión. Disparos, gritos, llanto, gente buscando donde resguardarse, mas disparos, mas gritos, aullidos de dolor, mas disparos, rugir de motores, mas gritos, rechinar de llantas, mas disparos, silencio total. Él, se había quedado en el centro de la explanada con el brazo extendido y con la bolsa en la mano. A 3 pasos de terminar con la pesadilla, la bolsa nunca llego a su destino.
-¡Puta Madre, Puta Madre!- repetía una y otra vez. -¡Puta Madre!- desde la llamada telefónica se había puesto como loco. Ella sabía que no era nada bueno, algo había salido mal. Nora apretó los dientes con tanta fuerza que se oyó el crujir de su mandíbula. El frio que le recorría la espalda era más intenso en esos momentos. Él, desbarataba el cuarto a golpes; Ella lo imaginaba pues tenía tapada la vista con una venda. De repente se detuvo. Nora sabía que había llegado el fin. Debajo del trapo cerró los ojos y se encomendó a Dios. En voz baja empezó a cantar la única canción de Dios que se sabía: "Dios esta aquí, que hermoso es, el lo prometió donde hay dos o tres..." De repente lo escucho acercarse; Se hinco hacia ella. Nora podía sentir su respiración en la cara, le daba asco. Apretó los labios esperando el fin.
-Mira hijita de tu puta madre óyeme bien lo que te voy a decir- le dijo el tipo tan cerca del rostro que le escupía la cara cuando hablaba -El negocio se chingo y yo no pienso pasarme el resto de mi vida en la cárcel por una pendeja como tu- Mientras le decía, Nora sentía como le liberaba las manos y los pies -por nada del mundo te vayas a quitar la venda. Te voy a llevar afuera, nos vamos a brincar la barda y cuando caigamos del otro lado cuentas hasta tres y corres en dirección opuesta a la mía. No me sigas porque te mato. No hagas otra cosa porque te mato. No te quites la venda antes porque te mato. ¿Está claro?- le dijo. -¿ESTA CLARO?- gritó.
-Si-respondió ella con una voz apenas audible. Sintió como la levantaban violentamente.
Lo demás no lo entendió. No lo puede armar en su cabeza porque no lo vio. Solamente sintió volar unos segundos y cayó al suelo. Dolió, dolió mucho. Intentó levantarse instintivamente pero se mareo. Se llevó las manos al rostro y se quitó la venda. Había muy poca luz pero aun así le lastimó. De reojo vio que alguien se alejaba corriendo como alma que lleva el diablo. Quiso gritar pero de su boca no salió nada.
Recordó. El miedo la hizo pararse violentamente. En cualquier momento podrían volver. Volvió a apretar la mandíbula y se lanzo a correr. empezó a correr y a correr. No se detuvo ante nada. No tenía idea de a donde se dirigía pero quería alejarse lo más pronto posible del lugar que fue su prisión por varios días. En su pecho los sentimientos explotaron. empezó como un pequeño quejido, luego fue un sollozo y termino gritando de dolor. Pero no era un dolor físico; era el dolor del alma que le arrancaba las lágrimas que salían a borbotones de sus ojos. Ni ella sabe cuánto corrió. Nadie sabe por cuánto tiempo lo hizo. Ella solo sabe que corría lo mas rápido que podía por calles y calles desiertas. Cualquier ruido le sobresaltaba, segura de que en algún momento saldrían los tipos que la tuvieron secuestrada y acabarían con ella. Nadie sabe de dónde saco las fuerzas para correr pues nunca probo bocado desde que la pesadilla comenzó. Cada segundo le parecía una eternidad así que no puede calcular tiempo ni distancia. Las lesiones en sus pies y un ligero cojear en la pierna derecha son las únicas pruebas de que fue mucho más del que su cuerpecito tan delgado y frágil podía soportar. Corrió y corrió.
Nora no recuerda o no quiere recordar nada. El siguiente recuerdo de aquella noche lo tiene ya en casa, mientras mama la bañaba. Dicen que un taxista y su hija por poco la atropellan mientras cruzaba la calle corriendo y gritando como loca. Dicen que al verlos, Nora se acerco y les pidió que la llevaran a casa. Dicen que el taxista se negó pero que la hija la vio tan mal, tan pálida y temblorosa, que le suplico a su Papa que ayudaran a la pobre muchacha. Dicen que el taxista manejo por varias horas pues ella no tenía claro el camino a casa. Dicen que a punto de rendirse estaban cuando Nora al cruzar por una calle vio en la puerta de un Zaguán a su tío Nacho que había salido a fumarse un cigarro. Pegó el grito y el taxista se detuvo. Nora había regresado a casa sana y salva.
*******
Quisiera poder decir que lo que acabo de contar es producto de mi imaginación. Por una macabra coincidencia del destino, en mi último viaje escuche 3 relatos de secuestros. Es una noticia, desgraciadamente, tan cotidiana en nuestro México, pero siempre le había sucedido a gente lejana. Esta vez los relatos fueron muy cercanos.
Quisiera decir que este secuestro tuvo un final feliz, Pero Nora sigue corriendo. Reconoció la voz de uno de sus captores y seis meses después fue aprehendido; Era alguien cercano a la familia. Fue enjuiciado y sentenciado a más de 20 años de prisión. La familia del detenido pidió, suplico que por favor le concedieran el perdón a su familiar. La madre del detenido se hinco a los pies de la Mama de Nora suplicando su compasión. Luego de la sentencia la situación cambio. Empezaron entonces las llamadas, las amenazas, los insultos. Nora y su familia han tenido que irse del país por miedo a las represalias. La persona que me lo contó me dijo con un tono de alivio -Se hicieron y nos hicieron un favor. Todos moríamos de miedo de tan solo pensar que pudieran hacerle algo a cualquier miembro de la familia en venganza-dijo.
Nora no duerme y es hueso y pellejo. De por si menuda, ha bajado casi 15 kilos desde aquella noche en que le robaron su vida. Acude dos veces por semana al Psicólogo y no sale nunca de casa. Nora sigue corriendo, huyendo de sus fantasmas del pasado...
(Los nombres fueron cambiados por obvias razones)
Sucedió en cuestión de segundos. Estaba todo listo; el dinero solicitado en billetes pequeños en una bolsa de plástico negra; llegar al punto de reunión acordado, caminar al centro de la explanada y entregar el paquete a una persona de gorra roja que le tocaría la espalda. Solamente extendería la mano y el sujeto, sin dejar de caminar, tomaría la bolsa y se alejaría de ahí. Si el dinero estaba completo, 10 minutos más tarde, recibiría la llamada indicándole donde habían liberado a la niña. 4 policías se habían adelantado desde el momento en que se supo el lugar del pago del rescate, vestidos como civiles y confundiéndose entre la gente. Él llegó solo como lo habían solicitado los secuestradores. Había varias decenas de personas en la explanada. Gente caminando, padres jugando con sus hijos, gente sacando a pasear a sus perros, tomando un helado. Miraba fijamente las caras de las personas; sabia que los secuestradores ya estarían en la explanada y lo estarían observando. ¿Quién de todas las personas que están acá son cómplices? A medida que se acercaba al centro de la explanada, el latir de su corazón se intensifico, ahora le dolía. Cada latido le dolía, ya no aguantaba más. Se secó la frente, sudaba copiosamente.
De repente lo vió, caminaba directo hacia él. Caminaba tan tranquilo, el maldito hijo de puta caminaba tan tranquilo, con ese andar cholo medio bailadito de los chavos hoy en día. Vestía pantalón súper holgado, sudadera con capucha, la gorra roja, las manos en las bolsas frontales de la sudadera y la mirada fija en el suelo. En unos minutos más, toda esta pesadilla habrá terminado, solo unos minutos más. Tan seguro estaba que era él, que empezó a extender la mano olvidando que la seña era que le tocara la espalda... ya solo unos pasos mas... y a lo lejos un radio sonó.
Lo que sucedió después fue caos y confusión. Disparos, gritos, llanto, gente buscando donde resguardarse, mas disparos, mas gritos, aullidos de dolor, mas disparos, rugir de motores, mas gritos, rechinar de llantas, mas disparos, silencio total. Él, se había quedado en el centro de la explanada con el brazo extendido y con la bolsa en la mano. A 3 pasos de terminar con la pesadilla, la bolsa nunca llego a su destino.
-¡Puta Madre, Puta Madre!- repetía una y otra vez. -¡Puta Madre!- desde la llamada telefónica se había puesto como loco. Ella sabía que no era nada bueno, algo había salido mal. Nora apretó los dientes con tanta fuerza que se oyó el crujir de su mandíbula. El frio que le recorría la espalda era más intenso en esos momentos. Él, desbarataba el cuarto a golpes; Ella lo imaginaba pues tenía tapada la vista con una venda. De repente se detuvo. Nora sabía que había llegado el fin. Debajo del trapo cerró los ojos y se encomendó a Dios. En voz baja empezó a cantar la única canción de Dios que se sabía: "Dios esta aquí, que hermoso es, el lo prometió donde hay dos o tres..." De repente lo escucho acercarse; Se hinco hacia ella. Nora podía sentir su respiración en la cara, le daba asco. Apretó los labios esperando el fin.
-Mira hijita de tu puta madre óyeme bien lo que te voy a decir- le dijo el tipo tan cerca del rostro que le escupía la cara cuando hablaba -El negocio se chingo y yo no pienso pasarme el resto de mi vida en la cárcel por una pendeja como tu- Mientras le decía, Nora sentía como le liberaba las manos y los pies -por nada del mundo te vayas a quitar la venda. Te voy a llevar afuera, nos vamos a brincar la barda y cuando caigamos del otro lado cuentas hasta tres y corres en dirección opuesta a la mía. No me sigas porque te mato. No hagas otra cosa porque te mato. No te quites la venda antes porque te mato. ¿Está claro?- le dijo. -¿ESTA CLARO?- gritó.
-Si-respondió ella con una voz apenas audible. Sintió como la levantaban violentamente.
Lo demás no lo entendió. No lo puede armar en su cabeza porque no lo vio. Solamente sintió volar unos segundos y cayó al suelo. Dolió, dolió mucho. Intentó levantarse instintivamente pero se mareo. Se llevó las manos al rostro y se quitó la venda. Había muy poca luz pero aun así le lastimó. De reojo vio que alguien se alejaba corriendo como alma que lleva el diablo. Quiso gritar pero de su boca no salió nada.
Recordó. El miedo la hizo pararse violentamente. En cualquier momento podrían volver. Volvió a apretar la mandíbula y se lanzo a correr. empezó a correr y a correr. No se detuvo ante nada. No tenía idea de a donde se dirigía pero quería alejarse lo más pronto posible del lugar que fue su prisión por varios días. En su pecho los sentimientos explotaron. empezó como un pequeño quejido, luego fue un sollozo y termino gritando de dolor. Pero no era un dolor físico; era el dolor del alma que le arrancaba las lágrimas que salían a borbotones de sus ojos. Ni ella sabe cuánto corrió. Nadie sabe por cuánto tiempo lo hizo. Ella solo sabe que corría lo mas rápido que podía por calles y calles desiertas. Cualquier ruido le sobresaltaba, segura de que en algún momento saldrían los tipos que la tuvieron secuestrada y acabarían con ella. Nadie sabe de dónde saco las fuerzas para correr pues nunca probo bocado desde que la pesadilla comenzó. Cada segundo le parecía una eternidad así que no puede calcular tiempo ni distancia. Las lesiones en sus pies y un ligero cojear en la pierna derecha son las únicas pruebas de que fue mucho más del que su cuerpecito tan delgado y frágil podía soportar. Corrió y corrió.
Nora no recuerda o no quiere recordar nada. El siguiente recuerdo de aquella noche lo tiene ya en casa, mientras mama la bañaba. Dicen que un taxista y su hija por poco la atropellan mientras cruzaba la calle corriendo y gritando como loca. Dicen que al verlos, Nora se acerco y les pidió que la llevaran a casa. Dicen que el taxista se negó pero que la hija la vio tan mal, tan pálida y temblorosa, que le suplico a su Papa que ayudaran a la pobre muchacha. Dicen que el taxista manejo por varias horas pues ella no tenía claro el camino a casa. Dicen que a punto de rendirse estaban cuando Nora al cruzar por una calle vio en la puerta de un Zaguán a su tío Nacho que había salido a fumarse un cigarro. Pegó el grito y el taxista se detuvo. Nora había regresado a casa sana y salva.
*******
Quisiera poder decir que lo que acabo de contar es producto de mi imaginación. Por una macabra coincidencia del destino, en mi último viaje escuche 3 relatos de secuestros. Es una noticia, desgraciadamente, tan cotidiana en nuestro México, pero siempre le había sucedido a gente lejana. Esta vez los relatos fueron muy cercanos.
Quisiera decir que este secuestro tuvo un final feliz, Pero Nora sigue corriendo. Reconoció la voz de uno de sus captores y seis meses después fue aprehendido; Era alguien cercano a la familia. Fue enjuiciado y sentenciado a más de 20 años de prisión. La familia del detenido pidió, suplico que por favor le concedieran el perdón a su familiar. La madre del detenido se hinco a los pies de la Mama de Nora suplicando su compasión. Luego de la sentencia la situación cambio. Empezaron entonces las llamadas, las amenazas, los insultos. Nora y su familia han tenido que irse del país por miedo a las represalias. La persona que me lo contó me dijo con un tono de alivio -Se hicieron y nos hicieron un favor. Todos moríamos de miedo de tan solo pensar que pudieran hacerle algo a cualquier miembro de la familia en venganza-dijo.
Nora no duerme y es hueso y pellejo. De por si menuda, ha bajado casi 15 kilos desde aquella noche en que le robaron su vida. Acude dos veces por semana al Psicólogo y no sale nunca de casa. Nora sigue corriendo, huyendo de sus fantasmas del pasado...
(Los nombres fueron cambiados por obvias razones)
2 comentarios:
Si ya estaba frío con el relato, el final me dejó congelado.
Gracias por compartirlo.
Relato que nos permite imaginar momento a momento lo que hoy han vivido miles de mexicanos como una pesadilla interminable.
Tienes mucho talento para poder describir sentimientos y contar historias...
Felicidades!!!
Publicar un comentario