El repicar del teléfono lo saco del aletargamiento en el que se encontraba. Lo escuchaba a lo lejos, pero poco a poco el timbre fue creciendo en intensidad hasta lograr que le diera importancia y levantara la cabeza de la mesa; Se había quedado dormido. No tenía idea de cuánto tiempo, si era de día o de noche, si iba a amanecer o estaba oscureciendo. Hace meses que el tiempo se había fundido en uno solo y solamente transcurría.
Pero el teléfono no dejaba de sonar y pareciera que no estaba dispuesto a hacerlo. Sonaba interminablemente, suplicando que alguien le prestara atención. Se levantó de la mesa y se dirigió a la sala donde se encontraba el teléfono; no tenía prisa. El que quería hablar con él podía esperar 5 segundos más. De todos modos iba a seguir del otro lado esperando que le contestaran.
De repente se quedó parado... se extrañó y se tocó el pecho. Sí, ya no estaba más esa opresión que había vivido con él en los últimos meses. Primera vez desde hace tiempo, que el aire pasaba con facilidad y no sentía malestar en el estomago. La paz y tranquilidad que lo acompañaban en ese momento, hace rato se habían ido de su casa y no habían avisado cuando volverían. Hoy, como hijos pródigos, regresaban sin más y sin dar una explicación, como si nunca se hubieran ido.
Aspiro profundamente para disfrutar el delicioso aire que entraba a sus pulmones y contesto el Teléfono. Nunca se imagino quien era la persona que estaba del otro lado:
- Bueno...
- ¿Mi amor?, soy, yo.
- Ma....
- No digas nada, cielo. No es el momento para hablar. Solo te pido me escuches, seré Breve. Ya tendremos tiempo para platicar largo y tendido. Sé que mañana por la mañana presentas tu examen de grado para titularte. Te felicito y me siento sumamente orgullosa de ti. Te amo y siempre lo he hecho. A pesar de todo te amo. Entiende que no ha sido fácil... solo quería que supieras que estoy rezando por ti y sé que todo saldrá bien mañana. Cuídate.
-Sí mama-Dijo, Y colgó.
¿Sí mama? ¿Tenías 4 años de no hablar con tu madre y solamente pudiste decir "sí mama"? Patético. Te habías pasado días, semanas, meses, años esperando esa llamada. ¿Habías practicado tantas veces lo que ibas a decir y solo balbuceaste "si mama"? ¿Nunca seguiste las reglas de la casa, menos una orden de tu madre y hoy que la tenias vulnerable (se le escuchaba en la voz) se te ocurre obedecerla y quedarte callado?
Por increíble que pareciera, la paz y la tranquilidad, seguían ahí... se volvió a tocar el pecho y si, ahí estaban. Se regresó a la mesa y agarró su teléfono celular. La pantalla marcaba las 23:50 horas. Tenía dos mensajes en espera, eran de la greñas. "Negro, solamente te mando este mensaje porque me dieron ganas de decirte te quiero" "Negro, no te quiero hablar para no distraerte, cuando quieras llámame, no importa la hora". Suspiro, feliz de sentirse querido, mañana festejarían juntos como locos.
Mientras se duchaba, trataba de acomodar las piezas del rompecabezas de su vida. De repente todo encajaba. Mañana por la mañana brincaría el último resquicio de su etapa estudiantil y se iniciaría en la etapa laboral. Estaba preparado y lo sabía, no en balde fueron los meses enteros encerrado estudiando, los desvelos, las cientos de tazas de café, el desgaste de las uñas de tanto comérselas, la Alopecia nerviosa y la urticaria de los brazos. Tampoco fue en balde haber dejado los ojos en las decenas de libros apilados en la mesa. Mañana era el primer día del resto de su vida, El panorama no podía lucir mejor. Su madre le había hablado, tenia quien lo quería, tenía ofertas de trabajo y hasta podía darse el lujo de escoger. ¿Que mas podía pedir?
Terminó de arreglarse y se lanzó a la calle, eran las 00:40 horas. Iría a la biblioteca de la escuela y ahí esperaría a que sea la hora para presentar. No tenía prisa así que decidió irse caminando. De la bolsa de la sudadera sacó el Ipod. Se colocó los audífonos y empezó a buscar la canción que lo acompañaría durante su trayecto. La cita de Gali Galeano... No, demasiado guapachosa; A la orilla de la chimenea de Joaquín Sabina... No, en esos momentos necesitaba algo con actitud; One de Metallica... Con actitud pero no, demasiado estridente. Los primeros acordes de Bittersweet Symphony de The Verve empezaron a sonar... no había canción más apropiada para ese momento.
Se paró en la esquina de la calle, retrocedió la canción y empezó a caminar con la música; había decidido que por nada del mundo iba a parar hasta llegar a la escuela, imitando el video de la canción. No iba a respetar semáforos, esquinas, gente caminando, letreros o lo que se cruzare, no pararía. Que fácil es hacerlo cuando son la una de la mañana.
Al pasar por la iglesia se detuvo. Nunca lo hacía pues era ateo confeso. Detestaba la religión católica y todo lo que tenía que ver con ella; no entendía como la gente se refugiaba en ella, en la búsqueda de paz interior. -Esa llega sola- dijo en voz alta y lo sabia mejor que nadie, le acababa de ocurrir. Sin embargo, se paró, se llevó la mano a la sien y saludó haciendo una reverencia estilo militar. La puerta de madera crujió, como contestándole el saludo.
Al llegar a la puerta de la escuela aspiró profundamente, el aire entro sin dificultad. La paz y la tranquilidad seguían ahí, regresaron para quedarse. Mientras caminaba a la biblioteca, admiraba la grandeza de su alma mater, física y espiritual. Se sentía orgulloso de ella. ¿Quién sabe? quizá algún día él pudiera dar clases allá. Todo era posible, era el primer día del rest…....
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Estudiante narra por Twitter la balacera en el Tec de Monterrey
22 marzo. Monterrey. Un estudiante que se vio atrapado el viernes 19 de marzo en la balacera y posterior introducción del Ejército en el Tec de Monterrey, narró vía Twitter cómo dos alumnos habían sido heridos por los efectivos castrenses y la manera en que ingresaron al campus.
Entrevistado por el periódico El Norte el twitero narró cómo vivió aquel infierno, el usuario de la red social no quiso revelar su nombre pues teme por su integridad física.
“Yo estaba junto a un policía del Tec”, recordó el alumno.
“Él traía su radio, su frecuencia, entonces, se escuchó cuando el policía de la puerta de Luis Elizondo la 19 estaba gritando: ‘No se dejan de tirar; los soldados no dejan de tirar’”, y luego gritó: “Le acaban de dar a otro alumno”.
“¿Qué pasó?”, le preguntó el estudiante al elemento de seguridad tratando de confirmar lo que había escuchado.
“Acaban de herir a otro alumno”, le contestó.
“¿Cuántos van?”, insistió.
“Es el segundo”, le respondió el guardia.
Así permanecieron mucho tiempo.
(Extraído del Periódico El Norte)
A la memoria de los inocentes caídos en la guerra absurda de Calderón en contra de una "Ridícula Minoría"... ¿cuántos más?
3 comentarios:
Víctor, me gusta la narrativa. Sin duda la llamada de mamá a mi en lo personal me conmueve mucho. El tiempo que vivimos, es totalmente injusto para la población civil. Es un texto sensible, y me gusta. Creo que de eso se trata el arte. Te gusta o no te gusta. No necesitamos capacitarnos para disfrutar la estética. Tienes la sensibilidad para escribir. Lo único que me pegó fue la hora. A media noche, nadie presenta un test. Me atrevo, totalmente, pero con todo respeto Víctor, y es lo único que cambiaría, la hora. Un fuerte abrazo...
@M2ATK
Saludos amigo mio: como te comente en el Twitter, seguí la cronología de los sucesos del 19 de Marzo en el tec de Monterrey. El tiroteo empezó a la 1:15 de la mañana aproximadamente. Habia gente esa noche en el Tec, sobre todo en la Biblioteca, porque al día siguiente a las 9 de la mañana muchos de los alumnos presentarían su Examen CENEVAL...
Un saludo y gracias por tus comentarios
Qué bonito lo que escribiste, me llegó muy hondo,pero las madres comprenden, siempre comprenden...
Saludos
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